Miércoles de ceniza 🜊 💓
¡Hoy comienza la cuaresma!
Cuarenta días para conocer cómo somos: cada uno tenemos nuestras cosas buenas (señalar carita de corazones) y otras cosas que se pueden mejorar (señalamos cara enfadada) para parecernos a Jesús.
Cuarenta días para querernos como lo hace Jesús: con nuestras cosas buenas y con esas cosas que se pueden mejorar, él no se enfada con nosotros cuando hacemos alguna cosa peor, pero le llena de alegría que queramos parecernos a él y mejorar.
Cuando hacemos algo bueno (ayudar, escuchar…), los que están alrededor se alegran y cuando hacemos algo malo (empujar, decir cosas feas…) los demás se quedan más tristes o incluso les hacemos daño, y Jesús nunca haría eso.
Para eso vamos a recorrer este camino siguiendo las huellas de Jesús, para llegar hasta él.
Hemos escuchado el Evangelio de Lucas:
Jesús entró en la ciudad de Jericó y mucha gente salió a recibirlo, entre la gente se encontraba un hombre muy rico llamado Zaqueo que como trabajaba recaudando impuestos, se quedaba con el dinero de la gente. Zaqueo tenía mucho interés en conocer a Jesús, pues había oído hablar muchas veces de él.
Como era muy bajito, no podía verlo con tanta gente. Así que se dió una carrera y se subió a un árbol (higuera) para verlo desde allí. Cuando Jesús llegó allí, miró hacia arriba y le dijo:
¡Zaqueo, baja rápido, que hoy voy a comer en tu casa!
Zaqueo bajó y abrazó muy contento a Jesús. Pero all ver esto, muchos empezaron a hablar mal de ellos, porque no les parecía bien que Jesús se fuera a casa de uno que robaba dinero. Pero Zaqueo, que los había oído, dijo:
- Mira, Jesús, voy a dar a los pobres la mitad de mi dinero, y a todos los que he engañado les devolveré cuatro veces más de lo que les he quitado.
Entonces Jesús les dijo a todos:
-Hoy tenemos que estar todos contentos, porque Dios está feliz por este hombre que ha cambiado. Yo he venido a salvar a todos los que quieran transformarse.
La ceniza nos recuerda que somos pequeños, que no tenemos fuerzas para hacer siempre todo bien, que a veces somos perezosos. Por eso vamos a pedirle a Jesús su fuerza para cambiar.
La ceniza es el signo por el que Jesús nos invita a cambiar y a mejorar. Porque solos no podemos.
Al imponernos la ceniza nos han dicho: CAMBIA Y SÉ AMIGO DE JESÚS.
Con ceniza nos dibujan una cruz en la frente. Para decirnos que vamos a caminar siempre con Jesús, a buscarle siempre y a parecernos cada vez más él.






















